Analizando: un posible escenario para EUA con la presidencia Trump.

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*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de Grupo Nueva Prensa.

Por Nohemi Torres (LEC)

Es posible que muchos de nosotros tengamos una idea (aunque sea general) de las posibles medidas políticas y económicas que tomará Donald Trump en su nuevo trabajo como Presidente de los Estados Unidos.

De hecho, ya hemos tenido una pequeña muestra a poco más de tres semanas de gobierno: por ejemplo, las órdenes ejecutivas que oficializan la intención y proceso de construir un muro entre la frontera de México y Estados Unidos y una restricción de inmigración aplicada a siete países con mayoría de creyentes musulmanes. Pues bien, también hay que poner especial atención a las acciones que se tomarán en el ámbito económico.

La característica principal del gobierno de Trump en el ámbito económico es que sus propuestas se inclinan a una tendencia proteccionista ‘regenerada’, donde resuena claramente una de las frases más icónicas de su discurso de inauguración: ‘America First’.

Esto fue evidente cuando, mediante una orden ejecutiva, Estados Unidos terminó oficialmente su participación en el TPP (Trans-Pacific Partnership), tratado comercial que daba claros beneficios a países como México en la facilitación del comercio internacional. Por otro lado, de acuerdo a la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Economía, México ya se encuentra en un periodo de preparación de 90 días para la próxima negociación del TLCAN.

Esto claramente refleja que Estados Unidos busca una reestructuración financiera y comercial que defiende principalmente sus intereses y el crecimiento de su propia economía, no la de los demás países. Esto lleva a una de las acciones más sonadas de Trump: el presionar a las compañías multinacionales que se han visto beneficiadas por los tratados comerciales internacionales y que producen en países como México.

Trump ha argumentado en reiteradas ocasiones que este fenómeno quita empleos y calidad de vida a la clase trabajadora estadounidense, y que, por lo tanto, al ofrecer incentivos fiscales y un aumento de impuestos a los productos (como automóviles) importados desde México traerá de nuevo inversión y empleos al suelo americano. ¿Pero funciona tan fácil como suena?

De acuerdo al Departamento del Trabajo de los Estados Unidos (United States Department of Labor), hasta el 2016 el salario mínimo federal era de $7.25 dólares por hora, que en el actual tipo de cambio sería aproximadamente de $146.78 pesos mexicanos por hora, mientras que, en México, de acuerdo a Forbes, el salario mínimo por un día de trabajo es de $80.04 pesos mexicanos. El resultado es claro, para las empresas es más caro contratar trabajadores en Estados Unidos que en México, y como negocio, buscan minimizar sus costos.

Entonces, si la producción de autos se pasa a Estados Unidos, sí, habrá algunos miles de empleos más en el país vecino (una muy pequeña fracción de los 25 millones de empleos que Trump propuso crear en una década, de acuerdo a The Independent).  Sin embargo, los costos mayores se pasarán al precio que paga el consumidor, lo que significa que los americanos podrán producir en su país, pero los productos les costarán más caros.

Bienes más caros reflejan inflación, ante una mayor inflación, la demanda de productos no tan necesarios se reduce, por lo que la producción disminuye y a final de cuentas hay menos empleo (las empresas contratan menos si producen menos). Por otro lado, las empresas buscarán reducir sus costos de cualquier manera, si no pueden producir en otros países por menos dinero, el siguiente recurso disponible es el progreso tecnológico, por lo que usarán la tecnología para producir (si invertir en un robot que automatice aún más el proceso de producción de autos es más barato a largo plazo que contratar más trabajadores americanos, lo harán), de igual manera, habrá menos empleos a la larga para los estadounidenses, al menos en el sector automotriz o trabajos de manufactura. Pocos empleos de baja preparación y salarios.

Por otro lado, otras Órdenes Ejecutivas que no han volteado tantas miradas, pero siguen siendo cruciales incluso para la economía global, de acuerdo a Business Insider, dictan reducir las regulaciones para Wall Street y establecer unos “Principios Básicos” a favor del consumidor americano, cada regulación tiene que estar de acuerdo a esos principios.

Esta orden podría eliminar la regulación Dodd- Frank que se estableció por Barack Obama después de la Gran Recesión de 2008. Esto cambia el escenario de la economía, incluso completamente, y abre la posibilidad de que una nueva libertad de comercio para ciertos sectores americanos sumada a una nueva ola de proteccionismo cree, por ejemplo, una burbuja especulativa de la que no tenemos idea cómo se desarrolle, ni sus consecuencias.

Entonces, este posible escenario parece un poco agridulce para los Estados Unidos a largo plazo: más producción dentro de su país pero menos empleo del que se prometió, precios más altos para los consumidores americanos, más libertad para el crecimiento de las empresas americanas con menos regulaciones para ellas y los consumidores, y la posibilidad de crear una burbuja que estalle en otra crisis económica o que ocasione un cambio económico con el que Estados Unidos pueda seguir siendo potencia, pero de una manera aún más hostil contra otros países.

Pero no es más que un escenario, por lo que lo único que nos queda hacer por ahora es observar, analizar, aprender y adaptarnos a este nuevo mundo que, a fin de cuentas, siempre seguirá cambiando.

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